Las idílicas praderas dan forma al paisaje montañoso, ofrecen un entorno variado para los amantes de la naturaleza y albergan más de la mitad de todas las especies de animales y plantas alpinas. La preservación de los prados garantiza la biodiversidad y el atractivo turístico de nuestro mundo natural.
Si los prados desaparecieran, sería una gran pérdida para las personas y el medioambiente.
No obstante, la conservación de los prados no puede separarse de la cría de animales. Dependiendo de la región, hasta un 60 % de nuestros animales pasan el verano en los pastos alpinos y las escarpadas praderas montañosas. Allí arriba, los animales hacen un trabajo que sería casi imposible para los humanos: pastan, dejan espacio para nuevas plantas y fertilizan las áreas intransitables con sus excrementos.